viernes, 1 de noviembre de 2013

La increíble recuperación de Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial

Tras la segunda guerra mundial, Alemania quedó devastada y sumergida en la pobreza y miseria, por ello mucha gente se preguntará cómo hizo para convertirse en una de las primeras potencias económicas mundiales como lo es hoy día. Un caso similar es el de Japón, un país que quedó en ruinas tras la Segunda Guerra Mundial con incidentes como el de Hiroshima o Nagasaki y con  una economía que se sumergía cada vez más en la hiperinflación, es actualmente todo un innovador en productos tecnológicos y electrónicos gracias a su potente ingeniería y su buen nivel de producción.
La recuperación de las economías japonesa y alemana fue espectacular en la posguerra, un verdadero milagro económico. La ausencia de gastos militares permitió desarrollar otras industrias, como la electrónica, la farmacéutica y la automovilística. Todo esto vino fomentado por el plan Marshall y las reformas de Ernhard en el caso alemán. Tan exitosa resultó esta combinación que de ella surgió el “Milagro Económico” que todavía hoy es motivo de asombro para los estudiosos de la economía. Las mencionadas reformas incluyeron entre otras disposiciones, la creación de una nueva moneda, el marco alemán el 20 de junio de 1948, que vino a sustituir al desacreditado Reichmark. Simultáneamente se dieron los pasos necesarios para dirigir a Alemania por el camino de la libertad y de la economía de mercado. En el caso nipón, hay tres factores que sirvieron de base para el resurgimiento económico. En primer lugar, la aprobación y el apoyo económico y político de Estados Unidos a la recuperación económica; que encontró provechoso favorecer el desarrollo económico nipón, lo que significaba un nuevo mercado para las mercancías norteamericanas, como productos agrícolas, petróleo y productos manufacturados, aunque mayor importancia revestía la posibilidad de fomentar una economía capitalista próspera que sirviera de barrera a la amenaza del comunismo en la periferia del continente asiático. En segundo lugar la alianza entre el Estado japonés y los intereses de los grandes grupos de poder económico. Y como derivación de los elementos anteriores, el debilitamiento de los sindicatos obreros combativos, condición necesaria para la implantación de nuevas técnicas de producción y de organización del trabajo que permitieron elevar la productividad y aumentar la explotación de los trabajadores.
La productividad por hora de los trabajadores se incrementó de manera asombrosa. Las exportaciones de cada país también crecieron rápidamente. Forzadas a competir con los productos extranjeros. La inflación, que se había convertido en una de las miserias, desapareció y el marco alemán y el yen japonés pasaron a convertirse en unas de las monedas más apetecibles del mundo.

No obstante, la dependencia de estos países del petróleo, y el control estadounidense de esta fuente de energía, han mantenido la hegemonía mundial de los Estados Unidos.

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