Tras la segunda guerra mundial, Alemania quedó
devastada y sumergida en la pobreza y miseria, por ello mucha gente se
preguntará cómo hizo para convertirse en una de las primeras potencias
económicas mundiales como lo es hoy día. Un caso similar es el de Japón, un
país que quedó en ruinas tras la Segunda Guerra Mundial con incidentes como el de Hiroshima o
Nagasaki y con una economía que se
sumergía cada vez más en la hiperinflación, es actualmente todo un innovador
en productos tecnológicos y electrónicos gracias a su potente ingeniería y su buen nivel de producción.
La recuperación de las
economías japonesa y alemana fue espectacular en la posguerra, un verdadero
milagro económico. La ausencia de gastos militares permitió desarrollar otras
industrias, como la electrónica, la farmacéutica y la automovilística. Todo
esto vino fomentado por el plan Marshall y las reformas de Ernhard en el caso
alemán. Tan exitosa resultó esta combinación que
de ella surgió el “Milagro Económico” que todavía hoy es motivo de asombro para
los estudiosos de la economía. Las mencionadas reformas incluyeron entre otras
disposiciones, la creación de una nueva moneda, el marco alemán el 20 de
junio de 1948, que vino a sustituir al desacreditado Reichmark. Simultáneamente se
dieron los pasos necesarios para dirigir a Alemania por el camino de la
libertad y de la economía de mercado. En el caso nipón, hay tres factores que sirvieron de base
para el resurgimiento económico. En primer lugar, la aprobación y el apoyo
económico y político de Estados Unidos a la recuperación económica; que
encontró provechoso favorecer el desarrollo económico nipón, lo que significaba
un nuevo mercado para las mercancías norteamericanas, como productos agrícolas,
petróleo y productos manufacturados, aunque mayor importancia revestía la
posibilidad de fomentar una economía capitalista próspera que sirviera de
barrera a la amenaza del comunismo en la periferia del continente asiático. En
segundo lugar la alianza entre el Estado japonés y los intereses de los grandes
grupos de poder económico. Y como derivación de los elementos anteriores, el
debilitamiento de los sindicatos obreros combativos, condición necesaria para
la implantación de nuevas técnicas de producción y de organización del trabajo
que permitieron elevar la productividad y aumentar la explotación de los
trabajadores.
La
productividad por hora de los trabajadores se incrementó de manera asombrosa.
Las exportaciones de cada país también crecieron rápidamente. Forzadas a
competir con los productos extranjeros. La inflación, que se había
convertido en una de las miserias, desapareció y el marco alemán y el
yen japonés pasaron
a convertirse en unas de las monedas más apetecibles del mundo.
No obstante, la
dependencia de estos países del petróleo, y el control estadounidense de esta
fuente de energía, han mantenido la hegemonía mundial de los Estados Unidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario