Cierto sector independentista de la población catalana expresa que, en
términos económicos (principalmente) y sociales, Cataluña aporta más a España
que lo que recibe. Éste es uno de los argumentos con más peso que defienden los
independentistas catalanes contra los demás españoles para lograr la independencia de Cataluña.
Dicha afirmación ha sido reconocida por un estudio del Instituto de Estudios Económicos (IEE),
el cual informa de que la separación de España sería muy costosa y perjudicial
para los dos bandos.
En primer lugar, una de las
consecuencias más graves de la supuesta independencia catalana es la inmediata
salida de Cataluña de la Unión Europea. Tras esto Cataluña podría volver a la
Unión Europea, pero
los costes de la transición hasta que Cataluña volviese a entrar en la UE
serían demoledores y, aunque serían transitorios, afectarían a tres o cuatro
generaciones.
Con respecto a la moneda,
habría dos opciones: continuar con el euro o crear una nueva. Si Cataluña
creara una moneda propia, ésta nacería
con una devaluación sustancial que podría ser del 50%. En caso contrario de que siguiese en
el euro, al estar fuera de la UE no podría acceder a la liquidez del BancoCentral Europeo, y los bancos catalanes
tendrían que ser españoles para poder recurrir a la financiación del Banco
Central Europeo, con lo que tendrían que establecer sus sedes fuera de
Cataluña. Al igual que numerosas empresas españolas que poseen su sede en la comunidad,
deberían trasladarlas fuera de esta.
Además de eso, los sectores como el agrícola, el industrial
y el de servicios se verían fuertemente afectados por los numerosos aranceles
que se le impondrían a Cataluña. Tampoco le beneficiaria al turismo, uno de los
sectores más importantes para la economía Catalana.
Pero no sólo afectaría a la propia comunidad, sino que para
España también conllevaría una gran pérdida y bastantes inconvenientes tanto
económicos como sociales.
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